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26 de diciembre de 2012

Las torres de la Plaza Mayor de Salamanca



El siglo XVIII en Salamanca es uno de los más activos en lo que a construcciones se refiere en la ciudad de Salamanca, ya que algunos de los monumentos más conocidos de la ciudad se realizan en ese momento, lugares como por ejemplo el Palacio de Anaya o la Iglesia de San Sebastián son levantados en ese momento.
Pero hay dos monumentos significativos de la época que tienen una cuirosa conexión, se trata de la fachada de la iglesia de la Clerecía y la Plaza Mayor de Salamanca.
La fachada de la Clerecía fue construida en esta época con diseño de Juan Gómez de Mora, que se encarga de realizar los dos primeros cuerpos, pero el tercero fue realizado por otro arquitecto, Andrés García de Quiñones, que también participó en la obra de la Plaza Mayor y que va a incluir en esta parte dos torres que en un principio estaban destinadas a la fachada del Ayuntamiento de la ciudad, pero que nunca llegaron a colcocarse en él.



Estas torres se acompañan de un gran relieve, difícil de apreciar por la estrechez de la calle, que representa la venida del Espírity Santo, acompañado de esculturas de la Virgen y los reyes fundadores del monumento.
Todo esto puede pareciarse de primera mano con Scala Coeli, ya que existe la posibilidad de ascender a estas torres y contemplar desde ellas una nueva visión de la ciudad y sus monumentos más emblemáticos.
Por su parte la Plaza Mayor de Salamanca inicia sus obras en el año 1729, bajo diseño de Alberto Churriguera, aunque son diferentes los arquitectos que participan al irse prolongando la obra en el tiempo. Como hemos dicho el pabellón que actualmente alberga el ayuntamiento de la ciudad y que es el único que destaca sobre el resto, tenían en un principio proyectadas dos torres a los lados del mismo, que pueden contemplarse en una maqueta de la época que se conserva en el propio ayuntamiento realizada en 1745, pero estas torres nunca llegaron a realizarse, ya que el arquitecto pensaba que el lugar donde debían apoyarse, no reunía las suficientes condiciones para resistir el peso de las mismas.
De esta manera cada vez que realicemos una visita a Salamanca podemos contemplar la Plaza Mayor de una manera diferente, tal vez como pudo haber sido, pero que nunca lleg´ço a realizarse, aunque como vemos la obra finalmente se materializó en otro edificio de la ciudad.



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