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25 de marzo de 2013

Abrir museos como modelo de atracción turística

Ayuntamiento de Salamanca

Hemos comentado en varias ocasiones que una de las maneras de hacer que el turismo permanezca en la ciudad que ha venido a visitar una ciudad, es ofrecer alternativas a los monumentos clásicos, de manera que los turistas se sientan atraídos por estas opciones para permanecer y no pernoctar fuera de la ciudad que han venido a visitar, una de esas opciones es la búsqueda del turismo cultural, una vía que hemos podido ver como no interesa ahora mismo lo más mínimo en la ciudad.
Pero hubo un momento en Salamanca en que se apostaba por esa opción y la previsión era la de abrir un museo cada año, la mayoría de las ocasiones sin calcular los gastos que ello conllevaba, en cuanto a mantenimiento y personal. También se calculaba bastante poco el beneficio o retorno de inversión que ello podría conllevar.
Cuando se hace una planificación para abrir un Museo se supone que debe ser interesante y diferente, tanto para la gente de la ciudad, como para los visitantes que se pueden acercar a visitarlo. Desde el año 2002 en la ciudad el número de museos abiertos o planificados creció de forma exponencial, la mayoría de las veces gastando dinero de forma inútil en proyectos que no funcionan por la dejadez o la mala planificación de los que dirigen la ciudad.
Quizás el primero fue el Domus Artium 2002, el DA2, un centro de arte contemporáneo que vivió sus mejores momentos entre 2005-2010 con una programación capaz de atraer turistas por la originalidad y exclusividad de sus exposiciones. En 2011 decidieron de prescindir del director y todos los técnicos del Museo y quedó como reducto para exponer obras de la Colección Coca-Cola depositada allí desde hace cinco años y sin conocer cual es el criterio de programación del mismo. Todo el turismo que se había generado en torno al museo se vino abajo.
El Museo del Comercio se abrió algo mas tarde, un centro sin mucho sentido porque no había tradición en la ciudad ni tampoco daba la impresión de que pudiera atraer turistas. Muy poco dotado económicamente, las exposiciones temporales han brillado por su ausencia o se han  dilatado mucho en el tiempo, siendo incapaz de atraer al propio público de la ciudad.
El Museo de arte oriental, este fue uno de los mayores dislates de la ciudad, entre otras cosas por la dudosa procedencia de los elementos que podían formar parte de las exposiciones. Ya tenía poco sentido este tipo de Museo en una ciudad sin tradición de este tipo de exposiciones, existiendo en Valladolid un centro del mismo tipo dedicado desde hace mucho tiempo a esta materia. Ante la duda se pidieron contactos para que valoraran la validez de las piezas y esos contactos se facilitaron, pero nunca llegaron a hacerse, de manera que la duda se mantenía constantemente. Al final, no por esta causa, sino por cuestiones económicas, se llegó a un acuerdo con los dueños de la colección (que aceptaron bastante dinero en forma de finiquito) y el museo fue cerrado.
Otros proyectos estaban previstos junto a otros que ya existían como la Casa Lis o el Museo de la Historia de la Automoción (que subsiste con movimientos para expulsar a los dueños de la colección de la gestión del Museo y poniendo al frente un todoterreno que lo mismo sirve para cultura que para educación que para exposiciones de coches). Hablamos del Museo de Historia de la Ciudad, con el edificio ya construido nunca llegó abrirse ni se piensa en hacerlo (es raro con la de familia que queda por colocar). Otro proyecto era el Museo de Semana Santa que iría ubicado en la Iglesia del Arrabal, ahora sin uso, pero la falta de recursos económicos y la magnitud del edifico que había que reformar acabaron con esa idea.
Este es el panorama de los Museos abiertos y cerrados de la ciudad, como vemos nula planificación y visión de futuro en ninguno de los que actualmente permanecen abiertos, solo una huída hacia delante para mantener, en la mayoría de los casos, entretenidos a familiares y amigos cuyos méritos son bastante dudosos,  eso si, todo pagado con dinero público.

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