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20 de marzo de 2013

La nueva Plaza Mayor de Salamanca

Pabellón real de la Plaza Mayor de Salamanca


Es difícil sustituir a la plaza mayor de Salamanca, entre otras cosas porque sigue cumpliendo la función de ordenar el tráfico de la gente que camina en la ciudad para desplazarse de un lugar a otro de la ciudad, midiendo el lugar donde vives de los minutos que te lleva caminar hasta la plaza mayor.
Eso sin tener en cuenta los hoteles que están cercanos a la plaza mayor de Salamanca y las oportunidades de alojamiento en Salamanca que estos ofrecen en un lugar tan céntrico y tan cercano a los monumentos más visitados.
Pero comentamos la idea de la nueva Plaza Mayor porque esa uno de los objetivos del anterior alcalde de la ciudad. Al destruir el cuartel que estuvo en Federico Anaya con la finalidad de construir El Corte Inglés, quedaba espacio, como así fue para construir un Centro Cívico que se encargó de acondicionar el centro comercial y quedaba un espacio libre bastante grande, de un tamaño algo menor que la plaza mayor, que conocemos como la Plaza de la Concordia.
Una de las ideas del anterior alcalde era dinamizar esta zona, no para que la gente asistiera al Corte Inglés, sino también con la idea de que algunas de las actividades que se llevaban a cabo en otros lugares, estuvieran centralizados en esa plaza, obligando a la gente a desplazarse a ella y dotando esa zona de una nueva vida, tampoco excesivamente lejana del centro.
Llego a pensar el anterior alcalde que la nueva plaza podía ser escenario de la Feria de Arte Contemporáneo que tenía lugar en Salamanca, bajo el nombre de ArtSalamanca y que tuvo cinco ediciones, la última de ellas en el año 2009 y que hasta ese momento se celebraba en el Palacio de Congresos de la ciudad.
La idea del alcalde era construir un recinto cubierto que pudiera dar cabida una gran feria de arte contemporáneo, que compitiera con otras ferias y pudiera llegar a situarse como la segunda feria más importante de España después de la Feria de ARCO en Madrid.
El proyecto era caro y se situaba en torno al millón de euros, la construcción del recinto, que se amortizaría en años venideros y la dotación de la feria, era en ese momento excesiva para el momento que estaba viviendo la ciudad. Aquellos que jamás creyeron en la cultura como elemento dinamizador del turismo en Salamanca se encargaron de echar por tierra, no solo esa idea, sino la Feria de Arte Contemporáneo que se celebraba en Salamanca.

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