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24 de junio de 2013

Desaparece la Unión Deportiva Salamanca


Acostumbrados a echar en falta cada día alguna cosa que pueda dar vida a la ciudad de Salamanca, la perdida del equipo de fútbol se suma al descenso de posibilidades de ocio y cultura que comenzó a atener lugar desde hace dos años, curiosamente coincidiendo con la llegada de la nueva corporación municipal. Así al desmantelamiento de la cultura y los habitáculos culturales que había en la ciudad se han sumado en los últimos días el cierre de la biblioteca de la Fundación Germán Sánchez Ruiperez, un desastre cultural para los niños y jóvenes de la ciudad.
Ya comentamos en este blog que la UD Salamanca era un equipo de primera división y que influía positivamente en el turismo de la ciudad, porque cuando se encontraba en superiores categorías era capaz de movilizar aficionados de otras ciudades que en masa se desplazaban a la ciudad para ver jugar  a su equipo y dejaban dinero hasta en los bares y hostales más recónditos de la ciudad del Tormes. Pero los hosteleros nunca vieron el beneficio que obtenían con ello, jamás invirtieron ni apoyaron una propuesta para que el equipo pudiera continuar en esa línea que solo podía proporcionarles beneficios, simplemente se dedicaron a hacer caja y salir corriendo con el dinero.
Y luego tenemos a los gestores de la Unión, los mismos desde hace 30 años, ellos son los responsables de que las cuentas del club no cuadraran, de los déficit, de las deudas a la Seguridad Social, de gestionar un club de fútbol como un capricho en beneficio publicitario propio en vez de gestionarlo como una empresa que puede dar beneficios. Y los mismos que empezaron todo el dislate que ha abocado al club a la desaparición son los que siguen actualmente, como si nada pasara, sin ninguna responsabilidad, como si no fueran los culpables del cierre y subasta de acreedores del club.
Cada persona con la que he hablado en los últimos meses y que se encuentra en la ciudad sin trabajo o realizando trapichéos para poder seguir adelante me ha comentado que en poco tiempo se va de Salamanca a otro lugar para poder encontrar algún sitio donde trabajar. Y es que Salamanca no anima nada para quedarse, no hay trabajo y nadie a nivel institucional se mueve para conseguirlo, hemos perdido la mayoría de los referentes que tenía la ciudad y que daban nombre a la misma en el exterior. En poco tiempo desaparecerá hasta de los mapas del tiempo y con el recorte que está sufriendo la Universidad española en general, donde las plazas de profesor ni siquiera se sustituyen cuando alguno se jubila, los estudiantes que antes venían de fuera ni siquiera encontrarán interés en instalarse en Salamanca.
Pero bueno siempre nos quedan las despedidas de soltero, un sector por el que los representantes de cultura parecen apostar en estos momentos de crisis y que dan a la ciudad un color especial de disfraces ridículos y ambiente de borrachera.

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