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3 de junio de 2013

Salamanca ciudad de paletos

La primera vez que escuche la frase del título fue en el campo de fútbol del Salamanca, habían venido a jugar el Atlético de Madrid y mientras los locales animaban, algunos aficionados del atlético recluidos en una pequeña parte del campo se pusieron a cantar: "Unión, Unión, Unión de paletos". Personalmente me molestó mucho porque yo pensaba que Salamanca era una ciudad donde la cultura salía por los cuatro costados. En segundo lugar me molestó porque entre los aficionados del atlético había algunos que eran de la propia ciudad y no podía entender como imbuidos en el anonimato de la masa eran capaces de insultar a los de su propia ciudad.
Pero al cabo del tiempo parece que la máxima se ha cumplido y que la ciudad se ha convertido en una ciudad de paletos y es que las últimas actuaciones han llevado a la ciudad a un bagaje cultural que deja mucho que desear.
Alguna vez he comparado el cierre de una biblioteca con lo mismo que hacía la Inquisición en la Edad Media cuando quemaba los libros en piras a la que la gente acudía atraídos por el desconocimiento y el efecto de atracción del fuego.
Total que en los últimos años hemos sufrido en Salamanca el cierre de varias bibliotecas que impiden el acceso de la gente a la cultura, al conocimiento, al saber, a cambio de que no se que fines.
Hace una par de años se cerraba al público la biblioteca del DA2, la mejor que hay de arte contemporáneo en la ciudad, muy por encima de la biblioteca de la Facultad de Bellas Artes en este ámbito, con lo cual cualquier persona que quiera hacer una investigación sobre este tema no puede porque a alguna mente lúcida se le ocurrió ahorrar los 400 euros que pagaba a la bibliotecaria por mantener abierta la biblioteca durante unas horas al día. El autor sigue en su puesto, pero fue capaz de ahorrar 4.800 euros al año, mas o menos el sueldo suyo de un mes.
Hace unos días se nos ha informado que se cierra la sede que la Fundación Germán Sanchez Ruiperez tiene en Salamanca, un edificio de 8 plantas que desde hace 25 años se ha dedicado al libro infantil y juvenil, por el cual han pasado multitud de niños de la ciudad donde han comenzado a amar la lectura, un "vicio" que continúa en su juventud y madurez, una inversión de futuro para cualquier editorial que se precie. Pues explicando que van a desarrollar su labor desde internet y ofreciendo a sus 25 trabajadores un traslado a Madrid y ahí os quedáis, cierran como si no pasara nada. 
Y como siempre que pasan estas cosas en la ciudad nadie dice nada, las instituciones se vuelven cómplices de este tipo de actuaciones y nadie con poder es capaz de lanzar un órdago contra este tipo de actuaciones. Tal vez es lo que conviene porque la incultura hace a la masa mucho más manejable de lo que ya de por si es y cuanto menos lea mas fácil será de convencer para arrimar el ascua a su sardina.
Si Salamanca no es solo una ciudad sin oportunidades, donde los jóvenes y mayores tienen que emigrar para tener posibilidad de encontrar un trabajo ante la inacción de sus dirigentes que se preocupan solo de salir en una foto diaria en el único periódico que queda en la provincia, también se convierte irremediablemente en una ciudad de paletos, cada vez con menos posibilidades de acceder a la cultura. De los espectáculos culturales hablamos otros día, por hoy ya es suficiente.

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