Translate this page

28 de agosto de 2013

Festival de Teatro Clásico de Mérida modelo de turismo cultural


Hemos hablado en alguna ocasión de de dos modelos de turismo cultural que las ciudades pueden llevar a cabo con los consiguientes beneficios económicos que eso puede traer como consecuencia en todos los niveles.
Vamos a poner un ejemplo, Toledo es una ciudad dedicada al turismo cultural, cuenta con gran cantidad de monumentos y obras de arte que merece la pena visitar. Y el público lo hace regularmente, tanto que si vamos a esa ciudad cualquier día a las 12.00 de la mañana, podemos encontrar montón de grupos paseando por sus estrechas calles en busca de las obras del Greco o de sus maravillas arquitectónicas. Pero Toledo tiene un problema y es que la gente no se queda a dormir, tanto que a las seis y media o las siete de la tarde la zona centro se convierte en una ciudad fantasma, donde ni siquiera los propios toledanos viven, porque tienen una zona nueva desde la que se desplazan a trabajar. Este turismo de 24 horas, mejor dicho de 12 horas, reporta beneficio, pero no produce pernoctaciones y consumo al mismo nivel que en otras ciudades.
Explicamos esto porque existe otro tipo de turismo cultural, que requiere una inversión en programación y en personas especializadas que la realicen, con la idea a atraer público que pernocte y permanezca en la ciudad consumiendo más que las 12 horas de las que hemos hablado en el ejemplo anterior. Mérida es una ciudad que merece la pena visitar, sus restos romanos llaman la atención de cualquiera por la importancia que la ciudad tuvo en la colonización y expansión de Roma en territorio hispano. Pero cada verano nos ofrece en el teatro romano un Festival de teatro clásico donde se dan cita algunas de las mejores obras de ésta época y donde participan actores de primera línea del panorama nacional. Tanto es así que este verano he conocido varias personas que no eran de la ciudad y que específicamente se desplazaban a Mérida para ver alguna de las obras que allí se representaban, de manera que por lo menos una noche debían quedarse en la ciudad para hacer tiempo antes de regresar o continuar su viaje a otra zona. Es decir es un turismo capaz de desplazar personas desde otras regiones o ciudades para específicamente disfrutar de una espectáculo que no pueden ver en otro sitio que no sea allí.
¿En que punto de este turismo cultural se encuentra Salamanca? Pues tuvo el segundo en sus manos, tenía la gente y el dinero necesario para hacerlo y así fue e intentó hacerse hasta hace tres o cuatro años. A partir de entonces y con la llegada del nuevo ayuntamiento despidió a todos los que podían llevar a cabo ese trabajo y se dedicó a imitar a la ciudad de Toledo y dedicarse al turismo de 12 horas que tan pocos beneficios deja en una ciudad, sin duda interesante, pero que puede ofrecer mucho más que encontrar la rana en la fachada de la universidad o una visita a la Catedral del Salamanca o catedrales según se vea. Una pena y un despropósito cultural para una ciudad que fue Capital Cultural Europea en el año 2002 y que actualmente se encuentra en 1990 o antes en esta materia, en 2 años se han retrocedido 20, así de fácil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario