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23 de septiembre de 2013

La Capitalidad Cultural Europea una oportunidad perdida para la arquitectura

"Las setas" de Sevilla

Durante la celebración de la Capitalidad Cultural Europea Salamanca tuvo la oportunidad de construir cuatro nuevos edificios, ya que disponía de suficiente dinero y del apoyo del estado para realizar estas construcciones. En concreto el Pabellón Mustiusos Sanchez Paraiso, el Centro de Artes Escénicas y de la Música CAEM (prácticamente sin uso en la actualidad), Domus Artium 2002 (reconvertido de Centro de Arte Contemporáneo en Sala de Exposiciones de todo tipo) y el Teatro Liceo que fue remodelado por completo tras su abandono desde hacía varios años (actualmente con muy poco uso tras el declive de la Fundación de Cultura).
Lo que queremos decir es que en cualquiera de estos edificios se pudo apostar por un edificio innovador, que llamara la atención de alguna manera y fuera capaz de atraer turismo, pero no fue así y se optó por una versión clásica de estas opciones, de manera que el CAEM, un cubo rodeado de piedra de Villamayor, era igual que el Palacio de Congresos y Exposiciones realizado unos años antes, llegándose a confundir en alguno de los casos. Poca visión de futuro en la toma de decisiones.
Nos referimos a que las ciudades que han optado por este tipo de construcciones han visto como se ha rehabilitado su casco antiguo con la visita de miles de turistas que vienen buscando este tipo de construcciones rompedoras respecto a la arquitectura habitual de estas ciudades. Un par de ejemplos nos sirven, en primer lugar el Museo Guggenheim de Bilbao que ha servido para que una ciudad orientada hacia los altos hornos se abriera al futuro y recibiera multitud de visitas gracias a la apertura de este museo franquicia diseñado por Frank Gery. El segundo ejemplo son las conocidas como "setas de Sevilla" o el proyecto Metropol Parasol, una construcción en la Plaza de la Encarnación de la ciudad hispalense que respeta los restos romanos hallados en la parte inferior, da prioridad al mercado que tradicionalmente se asentaba en esa plaza y permite una nueva visión de la ciudad ascendiendo a la parte superior de la construcción.
Aunque estos edificios generan cierta polémica en el fondo la polémica es buena, genera debate y al final da publicidad a este tipo de construcciones. La piedra de Villamayor está muy vista y un edificio de este tipo en la ciudad hubiera revitalizado la misma y continuaría haciéndolo. Una pena mas para la gente que visita Salamanca.

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