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30 de octubre de 2013

Antonio Muñoz Molina el mejor autor en lengua castellana

El escritor andaluz Antonio Muñoz Molina ha recibido en los últimos días uno de los títulos mas importantes que se pueden recibir en España y no nos referimos al Premio Cervantes sino a el Premio Principe de Asturias de las Letras 2013.
Sin duda es uno de los mejores autores en lengua castellana que existen ahora mismo en nuestra literatura, siendo andaluz de nacimiento, ya que Ubeda es la ciudad que le vió dar sus primeros pasos y crecer rodeado de palacios del siglo XVI, llenos de riqueza arquitectónica. La ciudad del renacimiento por influencia de una pudiente clase noble y por la presencia del que fuera secretario del rey Carlos I de España y V de Alemania, Francisco de los Cobos que mandó construir, entre otros edificios, la magnífica Iglesia del Salvador, para que sirviera como lugar de enterramiento y posterior ejemplo del Renacimiento en España de la mano de uno de sus mejores arquitectos, que también trabajo en el Colegio Fonseca de Salamanca, se trata de Diego de Siloe, uno de los arquitectos cumbres del renacimiento que desperdiga su trabajo por toda España. No nos olvidemos tampoco de la presencia de uno de los mejores arquitectos del momento, Andrés de Vandelvira y su obra cumbre en la ciudad el Palacio de Juan Váquez de Molina en la cual se pueden apreciar las primeras influencias del manierismo que tan poca representación tiene en nuestro país.



Todo ello a raiz de una historia que escuchamos sobre Antonio Muñoz Molina y que nos llamó mucho la atención. El escritor provenía de una familia muy humilde, en una zona olivera por excelencia, su padre se dedicaba a recolectar productos de la huerta y venderlos en el mercado. Pero el niño Antonio, pese a que su padre le requería para ayudarle fue al colegio, el profesor captó rápidamente que era un chico inteligente e insistió con fuerza al padre para que Muñoz Molina fuera a la escuela, para que no dejara de estudiar, para que pudiera continuar sus estudios y no dedicarse al campo. Esa influencia de su profesor y de la escuela pública hicieron que el niño terminara sus estudios y que posiblemente, gracias a ello, hoy contemos con el mejor narrador vivo en lengua castellana. Ese origen tan humilde y la lucha por salir adelante con unos mínimos recursos debería llevar a un reflexión, no solo a la casta política que vive de espaldas a la gente que les ha colocado allí, sino a la sociedad en general, que suele pasar por alto este tipo de detalles en una persona nada altanera, que se dedica a hacer lo que mejor sabe, escribir con maestría cada una de sus novelas y ensayos.

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