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23 de octubre de 2013

El astronauta de la Catedral de Salamanca

En la Catedral gótica que se construyó en Salamanca en el siglo XVI, es posible encontrar en una de sus puertas de acceso la escultura de un astronauta que parece observarnos desde la pared de la fachada conocida como puerta de Ramos, allí es donde se encuentra el astronauta de Salamanca.
Si nos paramos a pensar: "esto es imposible", pero no deja de ser curioso y llama mucho la atención de la gente que paseando por el exterior de la Catedral lo encuentra y se pregunta la razón por la que se encuentra representado en ese lugar.
Se trata de un foco de atracción de turismo en Salamanca a un nivel parecido que la rana en la Fachada de la Universidad, ya que la figura no es muy grande y no se descubre de forma fácil para alguien que no conozca la ubicación que tiene, algo parecido a lo que ocurre con la rana, dentro de todo el marasmo de decoración que podemos encontrar en la fachada plateresca más conocida de España.
La razón de esta talla debemos buscarla en el año 1993, en esa fecha tiene lugar en Salamanca una exposición muy importante, la cuarta edición de Las Edades del Hombre que llevaba por título "El contrapunto y su morada". Se esperaban muchos visitantes para esa edición y había que adecentar la catedral para el evento. Había una parte del muro cuyas decoraciones se habían deteriorado, es extraño porque la piedra de Villamayor, que se usa para la mayoría de los monumentos no se ensucia ni se gasta, solo cambia de un color blanquecino a un color amarillo oscuro con el paso del tiempo. Pero tal vez las heladas del invierno y la humedad acumulada por la niebla habían hecho su trabajo en esa zona y no se podían apreciar las figuras ni las formas vegetales de esas decoraciones de la fachada. Entonces decidieron realizarlas de nuevo e incluir en este caso alguna figura fantástica que fuera un símbolo no del siglo XVI, cuando se había construido, sino de nuestra era. Para ello una de las formas elegidas fue un astronauta.



Se puede distinguir perfectamente porque la zona nueva tiene un color mas blanco que la antigua, así que es muy fácil de saber exactamente donde se actuó en la restauración.
De todas maneras el astronauta de Salamanca no es el único que puede llamar nuestra atención, ya que a su lado podemos observar perfectamente a un monstruo que se está comiendo un helado de varias bolas, algo que sin duda es tan extraño o mas que la figura que estamos comentando en este post.
Sin duda merecen un visita, no es una razón exclusiva para visitar Salamanca, pero es una más si estamos aquí, intentar descubrir donde se encuentran y poder sonreír mientras los contemplamos.


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