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2 de octubre de 2013

La subida del Mariquelo a la Torre de la Catedral de Salamanca

Todos los años en una tradición que se repite el día antes de la celebración de la fiesta de Todos los Santos, es decir el día 31 de Octubre, Angel Rufino, el Mariquelo, inicia el ascenso al punto más alto de la Catedral Nueva de Salamanca, es decir quizás la zona más alta de toda la ciudad, bola y cruz de hierro de la primitiva torre de campanas de la Catedral gótica, edificio de la ciudad que está situado a gran altura, la máxima de la ciudad y es el elemento más destacado en la perspectiva arquitectónica de Salamanca, cuando se observa desde los distintos caminos de entrada a la ciudad. Hasta allá arriba, como podemos observar en la fotografía es donde sube el Mariquelo cada víspera del 1 de Noviembre.




La tradición tiene que ver con un suceso que sucedió en la ciudad el día 1 de Noviembre de 1755, aunque el epicentro del suceso tuvo lugar en la ciudad de Lisboa, se trata del terremoto que destruyo la capital de Portugal y que fue seguido de un maremoto que causó estragos inundando el tsunami posterior varias zonas de la ciudad portuguesa. Ese terremoto, pese a la distancia que separa ambas ciudades afectó a Salamanca, de manera que hubo partes de la Catedral que se vinieron abajo, afectando directamente a las bóvedas de la cabecera y al cimborrio de la Catedral que tuvo que realizarse de nuevo tras este suceso por el arquitecto Juan de Sagarvinaga . La torre de campanas también sufrió y se inclinó varios grados, temiendo alguno de los personajes del momento que se viniera abajo y como expresaban en ese momento "su caida podía llegar hasta la plaza mayor", era sin duda una afirmación exagerada ya que la torre es alta pero no tanto como para llegar con su caída hasta la plaza mayor que está separada unos 200 metros de la Plaza de Anaya, lugar donde se encuentra la torre. Lo que si hicieron fue reforzar la torre original gótica para evitar que se viniera abajo debido a la inclinación, algo que puede apreciarse si miramos la torre desde la parte inferior.
Para conmemorar que la torre sigue en pie cada año el Mariquelo sube a la parte más alta de la misma donde se encuentra una bola metálica y una cruz y desde allí al mismo tiempo que sube va lanzando mensajes a favor de la paz y el entendimiento entre la gente y los pueblos, tocando también los instrumentos típicos de la zona salmantina, un tamboril y una flauta, cada uno de ellos tocado con una de sus manos. Vestido con el traje típico salmantino, suele subir a media mañana y es un espectáculo digno de verse porque el personaje, que puede ceder su testigo a un nuevo Mariquelo cuando ya no se sienta con fuerzas, se juega la vida en un lugar muy inseguro, donde alguna de las piedras puede fallar o estar deteriorada y en una zona donde el viento sopla bastante fuerte no solo por la altura sino por la convergencia de diferentes rachas en la zona.

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