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20 de noviembre de 2013

La peculiar arquitectura de La Alberca en Salamanca

Son muchas las personas que deciden practicar el turismo por la provincia de Salamanca y la Sierra de Francia es una de las zonas más visitadas, quizás junto a los paisajes naturales de los Arribes del Duero. Dentro de la Sierra de Francia el pueblo más visitado y cabeza de la comarca es La Alberca, un lugar que ha sabido adaptarse a la demanda turística que buscaba un lugar con tradiciones típicas de una zona rural de montaña, pero no solo para la visita de un día sino para un turismo que pernocta en el pueblo, son ya muchas personas las que buscan un alojamiento en La Alberca o una casa rural en La Alberca, llegando a ser alguno de los hoteles de categoría superior para los más exigentes como el Hotel Doña Teresa o el Spa que se ha abierto hace poco tiempo bajo el nombre Abadía de los Templarios.
Una de las peculiaridades de la zona y en concreto de esta población de 1200 habitantes, es la forma de las casas tradicionales. Hay quien afirma que la planta de la ciudad tiene forma de judería, no debe descartarse un origen judío de la población de la zona, personas que huyeron de la persecución de la Inquisición y que se refugiaron en una zona escondida y recóndita para no ser denunciados y ejecutados en la Edad Media y Renacimiento.
Las viviendas están realizadas con los materiales de la zona, la piedra típica es el granito ya que estamos en una zona de montaña, piedras de granito alternan con  maderas de castaño, destacando los pisos segundo y tercero sobre la planta baja, con la idea de poder protegerse de la lluvia la gente que camina por las calles. La entada a la planta baja se hace por una estructura adintelada, que suele tener en el dintel una gran piedra de granito tallada con diferentes símbolos, entre los que parecen alusiones religiosas o símbolos como por ejemplo el de la Inquisición.



Esta planta baja estaría dedicada a los animales de ganadería que tuviera la familia y sus usos particulares, la segunda planta sería el hogar y allí se encontraría la cocina y el dormitorio, los animales de la planta baja se encargarían con su respiración de calentar la segunda planta, verdadero lugar donde se hace la vida y a la que se accede por una escalera que viene directa desde la entrada, encontrándose al lado de esta entrada una puerta más grande para la entrada del ganado. El techo de la segunda planta es calado de manera que el humo generado por la cocina penetra directamente en la tercera planta, lugar donde se colocaban y curaban gracias a estos humos y la peculiar temperatura de la zona los productos típicos de la matanza, cuya curación es una de las mejores de la provincia junto a los embutidos de Guijuelo.
Aunque sin tener la misma función que antiguamente muchas de las viviendas a casas en La Alberca que se han construido en los últimos años han continuado y respetado la forma de construcción que se hacían antiguamente, ayudando a no alterar el paisaje arquitectónico del lugar.


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