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23 de marzo de 2014

Las mejores ciudades de turismo gay en España

En un momento en el que muchas ciudades han de apostar por un modelo turístico, existen algunas que han orientado ese turismo hacía un grupo de personas de los que se pueden obtener grandes beneficios económicos.
Si nos atenemos a los datos el viajero gay tiene un umbral de gasto mucho mayor que el resto de los turistas, el porcentaje de gasto se eleva un 30% cuando hablamos de este tipo de turista, una cantidad nada despreciable y por la que tal vez se debe apostar buscando el beneficio económico de la ciudad.
Si miramos las estadísticas nos daremos cuenta que las parejas homosexuales tienen un índice de viajes o salidas fuera de su domicilio superiores a las parejas heterosexuales, lo cual también es un dato aprovechable.


A ello se une una sensibilidad cultural mucho mayor que se aleja del turismo de bocadillo y cámara de fotos monumental que realiza siempre la misma fotografía de monumentos emblemáticos en las mismas ciudades. Este turismo deja muy poco dinero y es muy poco interesante porque se desplaza con una facilidad pasmosa y en muchos casos ni siquiera pernocta, con lo cual no cena en la ciudad, no sale de bares, no visita museos, no asiste a espectáculos de artes escénicas, no está interesado por el teatro contemporáneo y muchos más mínimos detalles que hacen que la apuesta por el turismo homosexual sea ampliamente ganadora
Actualmente las ciudades españolas con mayor número de turistas gays son Benidorm, Sitches, Gran Canaria, Ibiza, Torremolinos y grandes capitales como Barcelona o Madrid con su barrio de Chueca.
Barcelona es una ciudad que ha sabido orientarse a este tipo de turismo, actualmente es el segundo destino mundial para el público gay. Aparece como una ciudad liberal, muy próxima a la ciudad de Sitches, plagada de actividades culturales y con un Festival exclusivo dedicado a este tipo de público.
Como podemos observar la mayoría de las ciudades son de playa, pero eso no quiere decir que una ciudad de interior no pueda considerar esta opción. Una buena apuesta cultural, con una inversión con vistas al futuro en arte contemporáneo, artes escénicas, teatro, música, pueden resultar excesivamente atractivas. A veces no podemos imaginar la cantidad de público que puede atraer una exposición exclusiva de un fotógrafo contemporáneo, como por ejemplo Erwin Olaf, en una ciudad pequeña. Si observamos los números nos quedaríamos sorprendidos. 
Por tanto para cualquier ciudad una apuesta cultural puede tener sus beneficios, estudiar las tendencias, analizar el mercado y ofrecer espectáculos que no puedan verse en otras partes de España. Unos buenos contactos en la prensa nacional, buenas redes sociales y nuestra siembra poco a poco obtendrá unos resultados más que apetecibles que redundarán en los beneficios de la ciudad, tanto para los hosteleros como a nivel de impuestos. El que no lo vea claro esta ciego (o tal vez es un homófobo)

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