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23 de abril de 2014

La Capilla de la Universidad de Salamanca

Uno de los lugares mas tradicionales dentro del edificio antiguo de la Universidad es la capilla que se encuentra situada en el piso bajo del edificio. Decimos tradicional porque actualmente se utiliza principalmente para realizar bodas, si quieres celebrar tu boda en Salamanca, la Capilla de la Universidad es un lugar a tener en cuenta, sobre todo si has sido estudiante universitario, condición indispensable para poder realizar el evento en este lugar no excesivamente grande para acoger invitados, digamos la verdad.


La capilla fue construida en el el siglo XVIII, desmantelando lo que hasta entonces había sido la Biblioteca de la Universidad de Salamanca que estaba protegida por el conocido "Cielo de Salamanca", unas pinturas al fresco realizadas en el techo de la biblioteca por el artista Fernando Gallego y que representaban diferentes constelaciones y figuras del horóscopo, un tema excesivamente avanzado para la época en la que se realizó, ya que estamos hablando del siglo XV, donde la temática religiosa se impone. Pero tal vez al ser esas pinturas para un lugar destinado al saber y la ciencia, el artista pudo disfrutar de cierta licencia y se decidió por este tipo de temática.
Como decimos esa biblioteca antigua fue desmantelada y trasladada al primer piso del edificio, donde actualmente se conserva y se puede visitar tras un cubículo de plástico para que la respiración y el aumento de temperatura no deteriore los libros.




Las pinturas de Fernando Gallego se salvaron en parte y también pueden visitarse en el Patio de las Escuelas Menores, en un espacio que la Universidad ha reservado para mostrar esta magnífica obra.
Dentro de la capilla destaca su retablo de mármol, como era preceptivo por la legislación de la fecha en construcción, ya que la madera podía provocar un incendio más fácilmente y destaca en su parte central una pintura donde aparecen los doctores de la Universidad de Salamanca jurando el dogma de la Inmaculada, ya que fue esta Universidad la primera en adscribirse a este dogma que sería reconocido por la Iglesia años más tarde.
Esta pintura tiene, como otros retablos del XVIII, un efecto teatral, ya que puede levantarse y detrás de ella aparecía un expositor muy brillante, lleno de oro que intentaba provocar la sorpresa de los que allí se habían congregado. Pensemos que es una época en la que el trampantojo esta de moda, podemos apreciarlo en el Transparente de la Catedral de Toledo o en la ciudad en el retablo de la Iglesia de San Esteban, por poner un par de ejemplos.

El Cielo de Salamanca. Fernando Gallego. Siglo XV

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