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18 de junio de 2014

Salamanca pierde el 25% de los trabajadores ligados al turismo


Desde estas líneas venimos denunciando desde hace tiempo el cambio de política en cuestión turística que viene sufriendo Salamanca en los últimos años, especialmente en los tres últimos, donde el Ayuntamiento decidió finiquitar la oferta cultural que ofrecía la ciudad reduciéndola al mínimo para cumplir un expediente y colocando al frente a personas ajenas al mundo de la cultura que están preocupados por el precio de la calefacción en edificios como el CAEM, en vez de tener una programación atractiva, no solo para la ciudad, sino también para los visitantes que deciden pernoctar en la misma.

Hemos hablado varias veces que la forma de que la gente pernocte no es aportar por la piedra y el turismo de bocadillo sino apostar por la cultura, una cultura exclusiva, que sea santo y seña de la ciudad, que solo pueda verse en este lugar y no en otras zonas de España. Aquella cultura que para poder disfrutarla haya que acudir a la ciudad, eso no se consigue con un mínimo de giras nacionales, porque la gente de fuera no acude a verlas, ni tampoco quejándose del coste que tiene abrir cada uno de los edificios que hay que mantener (aunque pensamos que si los cierran nadie va a quejarse excudándose como siempre en la crisis).
A mediados y a finales de los 90, la gente criticaba a Sevilla abiertamente (recordemos que Sevilla es la tercera ciudad de España que más turistas recibe) porque no habían sabido aprovechar la expo del año 92, se habían abandonado los edificios y nadie había apostado por continuar con toda la inversión que se había realizado en esa maravillosa ciudad. Ahora debemos situarnos en Salamanca y tras la capitalidad cultural del año 2002 debemos cuestionarnos si se sigue aprovechando la inversión de los edificios construidos y tenemos un CAEM bajo mínimos y donde cuesta mucho la calefacción y el aire acondicionado, un DA2 con todos sus trabajadores despedidos y donde cada día se abre la puerta y poco mas, un teatro Liceo con pocas actividades y dedicadas al público salmantino y un Multiusos Sanchez Paraiso que se mueve un poco más porque tiene una gestión privada y arriesgan su propio dinero. Salamanca es un erial, todo se ha abandonado a su suerte.
Los últimos datos que tenemos al respecto son demoledores, en el año 2002 se construyeron cerca de 20 hoteles nuevos en la ciudad con vistas a ese aumento que generaba la apuesta por la cultura, doce años después solo existen 200 hoteles abiertos, han cerrado 23 desde entonces. El número de trabajadores de este sector en vez de crecer ha descendido, perdiendo 600 empleos en los últimos ocho años, la plantilla del gremio se ha reducido en un 21% en los últimos 10 años y el descenso es mucho más acusado desde que el Ayuntamiento dejó de apostar por la cultura ya que la destrucción de empleo ha sido del 24% en los últimos dos años, coincidiendo con la entrada del actual alcalde y de su abandono total de la cultura. Salamanca es la primera provincia de toda Castilla y León en pérdida de empleo en el sector, un 33,9% y eso no es consecuencia de la crisis sino de una política mal realizada y demoledora con el sector que podía ser la seña identificativa de la ciudad, la cultura.
Así nos va, esta es la terrible realidad y lo que está en manos de los responsables políticos solo ha cambiado para peor, los datos no nos engañan. Me da mucha pena por Salamanca, lo que era hace diez años y en lo que se ha convertido o la han convertido.

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