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28 de septiembre de 2014

La Purísima de José de Ribera en Salamanca

Antes de analizar esta pintura que representa la Inmaculada concepción de la Virgen María, debemos estudiar el contexto en el que se pinta la obra y como llega a la ciudad de Salamanca, es decir la relación que existe entre el pintor José de Ribera y la ciudad.
El conde de Monterrey, don Manuel Fonseca y Zuñiga, fue nombrado Virrey de la ciudad de Nápoles. Allí entró en contacto con diferentes artistas y decidió construir una iglesia en Salamanca correspondiente al convento de las monjas agustinas. Todos los artistas que participaron en el diseño del templo fueron italianos, tanto en arquitectura, retablos y esculturas, realizados por Cosimo Fanzago y tres pinturas de José de Ribera, artista español afincado desde época muy temprana en la ciudad de Nápoles. Estas tres obras son la Inmaculada, encargada en 1635, que se encuentra en el retablo central, al igual que una pequeña imagen de la Piedad que preside el retablo y otra obra colocada en un retablo lateral que representa a San Jenaro, patrono de la ciudad de Napoles.
La pintura representa el momento en que la Virgen se queda embarazada. Unos ángeles elevan la figura de la Virgen que cruza sus manos sobre el pecho en una actitud en la cual acepta su destino, en este caso ser la madre de Dios. El Padre, representado como anciano venerable,  en la parte superior izquierda, suelta el espíritu en forma de paloma que va a colocarse sobre la Virgen, momento en que ellas concibe al niño. 
Formas tradicionales de representación en España son el traje que lleva la Virgen, con túnica de color blanco y capa de color azul o la media luna que se encuentra bajo sus pies, un tema que solo podemos apreciar en España y que hace alusión a la conquista del territorio a los musulmanes culminada en el año 1492 por los reyes católicos.
Un par de detalles curiosos encontramos en el edificio que aparece a la izquierda de la Virgen, un templete de forma circular ajeno a la arquitectura española, donde este tipo de edificios no se realizaban, pero si en Italia, lugar donde en ese momento reside el pintor. En segundo lugar podemos fijarnos en la representación de la luna, que si la observamos de cerca da impresión de tener ojos, nariz y boca, aunque solo sea tímidamente representados por diferentes sombras.
A nivel estético esta es una obra en la que podemos apreciar la evolución de José de Ribera como pintor, ya que en sus comienzos y en alguna de sus obras más conocidas, practicaba el claroscuro, pero durante su estancia en Italia va introduciendo la luz en sus obras e iluminando sus cuadros de forma general, como podemos apreciar en esta obra o en unos paisajes que también realiza para el Conde de Monterrey y que actualmente se conservan en el Palacio que lleva su nombre. Este palacio pertenece a la Duquesa de Alba. Es decir Ribera, como Velázquez, es capaz de cambiar y evolucionar, no es un artista que se quede estancado, sino que abandona el claroscuro para iluminar sus obras de forma general
Al mismo tiempo observamos que un artista que ha sido identificado con el dolor y las angustiosas escenas de tortura y martirio, se nos muestra muy delicado en este tipo de obras, donde tampoco abandona el naturalismo y el realismo.
La iglesia puede visitarse de forma gratuita en horario de mañana y tarde de martes a domingo 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00

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