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22 de octubre de 2014

El monumento más visitado de España

Desde hace varios años la Alhambra de Granada es el monumento español más visitado por turistas tanto extranjeros como españoles. Pero existe en el complejo de la Alhambra mucho más que la belleza de los patios y salas de los Palacios Nazaríes y eso es lo que nosotros queremos destacar en este post.


Siempre que hablamos de La Alhambra nos vienen a la cabeza las imágenes del Patio de los Arrayanes o el Patio de los Leones, sin duda joyas de la arquitectura y decoración musulmana en España. Pero existen en el complejo otros monumentos que son menos conocidos pero que no desmerecen a las imágenes habituales del mismo.
En primer lugar la Alcazaba, fortaleza defensiva construida en el siglo XI, cuando se desintegra el califato de Córdoba y se constituyen los pequeños reinos musulmanes en distintas ciudades del sur de España, esa vulnerabilidad hace que necesiten defenderse y para ello construyen en diferentes partes de Andalucía este tipo de fortalezas, que ausentes de ventanas tenían una estructura en las que la parte militar es la más importante.
Por su parte los Jardines del Genealife serían la zona de relax o descanso del rey de Granada en una época en la que existía ya cierta tranquilidad en su reino, gracias al vasallaje que se pagaba al reino de Castilla por no ser invadidos.
Junto a ellos el Palacio de Carlos V, obra cumbre del renacimiento español realizada por el arquitecto Pedro Machuca, que destaca por su patio circular y su superposición de columnas siguiendo el orden clásico que imperaba en la época. Será en este lugar donde se han centrado algunas de las actividades que mantienen la Alhambra como un lugar vivo, ya que dentro del palacio se realizan diferentes exposiciones temporales de temas relacionados con el complejo o han tenido lugar diferentes tipos de conferencias o iniciativas que intentan conectar el urbanismo de la Alhambra y el Albaicín.
Ese el camino que hace que un complejo de este tipo no quede reducido a una simple composición de piedras. Ese tipo de actividades atraen un público especializado, interesado en las actividades que se programan. Un  público que se desplaza, pese a conocer el monumento, porque tiene interés en la programación que se le ofrece. Finalmente veremos que una pequeña inversión redunda en beneficio tanto para el lugar de programación como para la ciudad en la que se realiza.
Desde este blog hemos defendido en varias ocasiones que turismo y cultura deben unirse en un fin común, para ofrecer al visitante especializado algo más que una cámara de fotos que documente el hecho de haber estado en ese lugar.


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