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26 de noviembre de 2014

Los símbolos en la Casa de las Muertes de Salamanca


Este edificio civil de principios del siglo XVI es una de las primeras obras del plateresco salmantino, ya que la fecha aproximada de construcción sería el año 1512.

Pero al mismo tiempo que reúne algunas de las características decorativas propias del plateresco, como son la decoración vegetal, los desnudos y los fustes de columnas y pilastras decorados. Tiene una simbología interesante para conocer un poco más acerca del nombre del edificio y de las personas que vivieron en él.
Por ejemplo comenzamos por la portada donde dos ángeles parecen sujetar un escudo que pertenecía a la familia Álava, ya que quien vivía en esta casa era un arquitecto con este apellido, concretamente Juan de Álava, uno de los principales artífices de la primera mitad del siglo XVI en la ciudad del Tormes. Esos angeles, en las manos que tienen libres, portan un compás, que era el símbolo de los arquitectos y por tanto del dueño de la casa que vivía en ella.
En segundo lugar y conectado con el nombre de la casa, bajo las pilastras que enmarcan las ventanas, encontramos cuatro cráneos, que como sabemos simbolizan la muerte. Es un elemento recurrente en la decoración plateresca pero en este caso nos da una idea del nombre de la casa dejando de lado leyendas que incluyen más de fantasía que de realidad.
Por último encima del balcón que se encuentra sobre la puerta de entrada encontramos una imagen del protector del arquitecto que vive en ella. Se trata del Arzobispo Fonseca (de nombre Alonso), un busto que ha perdido la nariz, pero que preside la vivienda. Puede que sea un homenaje del arquitecto a su protector y benefactor, ya que Juan de Álava realizó varias obras ligadas a este arzobispo. Por ejemplo la iglesia que se encuentra frente a su casa, la del convento de la Úrsulas, donde el arzobispo se encuentra enterrado. También participa realizando la capilla del Colegio Fonseca, que lleva el nombre del arzobispo y que también se conoce popularmente en la ciudad como el Colegio de los Irlandeses.
Resulta curioso observar estos detalles de la casa y descubrirlos ya que es uno de los edificios más extraños y desconocidos de la ciudad de Salamanca, situado en una de las zonas más concurridas de la ciudad, tanto por su bares como por la belleza artística que se encuentra a su alrededor.

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