Translate this page

1 de marzo de 2015

Despoblación y desmantelamiento cultural en Salamanca

El cantautor independiente Nacho Vegas prorroga uno de los libros de éxito de 2014, se trata de Indies, Hipsters y gafapastas, un crónica de la dominación cultural. Allí el cantante asturiano, en esa estupenda introducción, viene a decir que para los jóvenes de la ciudad de Gijón, donde él residía, llega un momento en que el entramado cultural de la ciudad se queda vacío porque ante la falta de oportunidades, los jóvenes tienen que salir buscando un futuro sostenible en otros lugares en los que ganarse la vida, lo que acaba con los grupos, amigos y asociaciones que se ocupaban de la programación de conciertos, exposiciones, colectivos artísticos, grupos de teatro o cualquier cosa que se ponga por delante.
Ello me llevaba a pensar sobre la situación que se encuentra Salamanca en este punto tras el desmantelamiento cultural que ha llevado a cabo el ayuntamiento en los últimos cuatro años, reduciendo todo aquello que tiene que ver con la cultura a la mínima existencia, manteniendo un mínimo que sirva para salir de vez en cuando en algún periódico y entretenidos a los mayores de 50 años que quedan en la ciudad.
Y es que no ha habido manera de que los jóvenes permanezcan en la ciudad, en estos años. He conocido varios casos de artistas jóvenes que lo que han hecho es salir de la ciudad, con diferentes destinos, Madrid, Londres, Berlín. Indudablemente esta gente ha salido porque no encontraba un lugar amable para poder desarrollar su trabajo. Ello nos lleva a que en la ciudad no queda savia nueva y la cultura artística y cultural queda reducida a los que se quedaron aquí, los que encontraron un trabajo de profesor, los que, ya mayores, tienen poco que aportar al seguir dando vueltas sobre el mismo tema de siempre.
Hemos observado que han surgido algunas iniciativas privadas donde están participando algunos jóvenes que se forman en la ciudad, pero hay que pensar lo que sucederá con esa gente con nuevas ideas una vez que acaben sus estudios y ante la falta de oportunidades, ante la nula posibilidad de encontrar un empleo acorde a su formación en la ciudad, se marcharán para ser sustituidos por otros nuevos, en un bucle sin fin al que parece abocada la ciudad de Salamanca. De esta manera la brecha entre una juventud muy fresca y una madurez estancada se hace cada vez más grande, estableciendo un abismo o un tajo entre ellos mayor que el de la ciudad de Ronda.
Los últimos cuatro años pueden definirse en Salamanca como un fracaso cultural y un empobrecimiento que ha llevado a la ciudad a un retroceso de 20 años. La masiva salida de los jóvenes y personas vinculadas a la cultura en los años 90 y la primera década del nuevo siglo, solo ha servido para sumir la ciudad en un retraso cultural acrecentado y propiciado desde las propias instituciones, interesadas en todo aquello que significara algo de movimiento o novedad exclusiva por la que se pudiera destacar a nivel nacional, dejando de lado eventos unidos a la bebida como le Nochevieja Universitaria o las despedidas de soltero, actualmente señas de identidad de una ciudad con la Universidad más antigua de España y capital Europea de la Cultura en el año 2002.

No hay comentarios:

Publicar un comentario