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8 de abril de 2015

Balance de la Semana Santa en Salamanca 2015

Este año hemos tenido la oportunidad de vivir con intensidad la Semana Santa en Salamanca, declarada de interés turístico internacional y una de las mejores de Castilla y León, no solo por la calidad de las tallas, sino también por el marco excepcional que supone observar alguna de las procesiones junto a edificios emblemáticos de la ciudad salpicadas por el típico color amarillo de la piedra salmantina.


Lo primero que hay que decir es que se ha notado una mayor implicación del público en alguno de los eventos procesionales, con una multitudinaria asistencia y apoyo a algunas de las procesiones más representativas. Entre ellas tenemos que citar a la nueva hermandad de Jesús Despojado, que con solo tres años de vida congrega múltiples pasiones en la ciudad. Algo parecido podríamos decir de la procesión del Cristo de la Agonía Redentora, del Cristo del Amor y de la Paz o de la Virgen de la Soledad, donde una riada de gente abarrotaba la plaza de Anaya con un silencio que cortaba el aire mientras la imagen de la Virgen desfilaba camino de la Calle de la Rua, fue algo muy emotivo y estremecedor, el respeto que esos miles de personas allí congregadas tenían por la Virgen de la Soledad y como lo hacían patente al paso de la cofradía más numerosa de la ciudad.
Ahora vamos con algunos aspectos menos buenos, en primer lugar si se quiere tener una Semana Santa de mayor nivel, necesitamos una mayor implicación de la gente de la ciudad con sus cofradías, me refiero a que para que una cofradía tenga cierto empuje en la Semana Santa debe contar con un número superior a los 1500 hermanos. Una ciudad y unos habitantes volcados en la Semana Santa hacen que sea posible algo como lo que ocurre en Zamora donde 2500 hermanos o incluso 5000 desfilan en alguna de las cofradías de la ciudad. Esa implicación es muy importante para dar un paso adelante.
En la procesión del Santo entierro pudimos observar demasiadas risas entre los hermanos, algunos de ellos se colgaban del varal cuando descansaban, no paraban de hablar entre ellos , con el público. Fue una imagen lamentable de la cofradía más antigua de la ciudad que claramente necesitaba ayuda para sacar adelante esa procesión y que debía buscar puntos de entendimiento con otras hermandades que, estoy seguro, están dispuestas a ayudar a que esa procesión sea un referente de la Semana Santa durante la tarde del viernes Santo
Por último la lucha de egos debe quedar fuera de la Semana Santa, el Viernes Santo por la tarde es un autentico caos y la gente no puede disfrutarlo en primer lugar por falta de información y después porque la soberbia no conduce a nada bueno y esa es la impresión que dan las procesiones de la tarde de viernes. ¿No sería mas fácil recordar el sentido de estas hermandades e intentar a base de diálogo llegar a un acuerdo?. ¿Tan complicado es el entendimiento para evitar esa situación de caos que se produce la tarde del Viernes Santo? Creo que esto es algo que pasa en todas las ciudades y en todas las hermandades, el poder oscurece la mente de los más lúcidos y cada uno en su pequeña parcela quiere ejercerlo con crudeza. En este caso lo único que consigue es perjudicarles a ellos mismo y a la imagen de la Semana Santa en Salamanca.


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