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5 de junio de 2015

Una oportunidad cultural para Salamanca

Todavía no sabemos cual será el destino del ayuntamiento de Salamanca, es decir en manos de que partido va a estar, será una decisión que deba tomarse antes del día 12 de Junio porque así lo demanda la ley. Todos los partidos con representación se encuentran en conversaciones de las cuales no se conoce el resultado final, aunque se apuesta por un cambio en la forma de gobernar, bien sea con un nuevo alcalde al frente o bien con el antiguo controlado por otros partidos.
Poco hace falta para tener algo mas de sensibilidad cultural que el anterior alcalde, Fernández Mañueco, que nada mas llegar a la alcaldía y una vez pasadas las elecciones generales, con el fin de que no perjudicara a su partido, se cargó de un plumazo toda la actividad cultural pública que existía en la ciudad, apostando por el turismo de piedra cuando puso todas sus esperanzas en el quinto aniversario de la construcción de la Catedral Nueva, que encima quedó en nada, unas conferencias y poco más.
Habría que pensar que Enrique Cabero podría dar un nuevo impulso a la ciudad, el fue el Coordinador General del 2002, cuando Salamanca fue Capital Cultural Europea y sabe perfectamente lo que hay que hacer para que la ciudad se convierte en el centro de atracción de un turismo cultural que deja mucho dinero en la ciudad, pero que al mismo tiempo, así hay que reconocerlo, también requiere una inversión pública que convierta de nuevo Salamanca en algo de lo que la gente hable fuera de la ciudad.
Pero no solo el ayuntamiento es gran culpable de que Salamanca sea solo conocida por la Nochevieja Universitaria y las despedidas de soltero (muertos o detenidos por excesos y escándalo incluido) ya que la Junta de Castilla y León abandonó Salamanca a su suerte denigrando el Festival Internacional de las Artes (quizás poner un biólogo como gestor cultural no es la mejor opción) que ha quedado reducido a una mínima expresión, donde los artistas internacionales brillan por su ausencia y se han sustituido por grupos locales o regionales y donde se busca la participación de una población envejecida en vez de potenciar que sean los jóvenes de media España los que tengan en Salamanca una referencia para asistir a uno de los primeros festivales del verano. Una pena lo que era el FACYL y en lo que se ha convertido con Serrat como estrella principal del cartel (con todos los respetos para Joan Manuel y su proyección internacional).Quizás lo mas internacional del Festival lo encontramos en que algunos carteles tienen palabras escritas en inglés.
Ese giro es posible, una Salamanca que apueste por la cultura, que destaque frente a otras ciudades porque es capaz de ofrecer eventos exclusivos que solo sea posible verlos trasladándose a la ciudad, desde una exposición a un festival pionero y con estilo propio. Basta ya de una programación mínima, controlada por gerentes y que solo ofrece pequeñas gotas para que la gente piense que los edificios no están cerrados.

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