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22 de noviembre de 2015

Los inicios del renacimiento en Sevilla

El platresco es un estilo que cuenta con muy pocos ejemplos en España, ya que se reduce a un periodo muy pequeño de tiempo y se asocia solamente a la decoración de los edificios, no a ningún elemento constructivo que lo haga distintivo de movimientos anteriores y posteriores.


Sin duda la cuna del plateresco en España es la ciudad de Salamanca y quizás uno de los mejores ejemplos la Fachada de la Universidad, aunque hay representaciones en otras ciudades, tan interesantes como el Colegio de Santa Cruz de Valladolid o bien la fachada de la Catedral de Plasencia, realizada por el arquitecto asentado en Salamanca Juan de Alava.
Decíamos que el plateresco se asocia solo a decoración sin duda bajo la influencia del arte italiano y las nuevas corrientes del humanismo que circulan por Europa. Una de sus características tiene que ver con con la decoración escultórica que aparece en los fustes de columnas y pilastras y que conocemos con el nombre técnico de grutescos, junto a ello la representación de figuras desnudas, medallas, escudos y decoración vegetal serían a grandes rasgos algunos de sus elementos compositivos.


Como decíamos fechas y obras son reducidas, no contamos con excesivos ejemplos, pero si tenemos la oportunidad de viajar a Sevilla encontraremos dos trabajos principales en la ciudad que incluyen este tipo de decoración. 
Se trata de obras realizadas por el arquitecto Diego de Riaño, un alarife de origen cántabro al cual podemos localizar en la ciudad de Sevilla en el año 1523, momento que coincide con las fechas de expansión del plateresco que podríamos fijar entre 1515 y 1530.
Diego de Riaño realizó dos obras principales en Sevilla, una en la Catedral, donde fue nombrado maestro mayor, se trata de su estupenda sacristía, lugar destinado en la actualidad al tesoro y donde se conservan obras como la custodia de Juan de Arfe, el descendimiento de Pedro de Champaña o la Santa Teresa pintada por Zurbarán. Se trata de una magnífica obra con cúpula circular y una gran profusión decorativa, cargada de simbología tanto humanística como religiosa.
La segunda obra es el ayuntamiento de Sevilla, aquí se le encargaron las obras en el año 1526 y en la parte trasera, la que da a la Plaza de San Francisco se conserva toda esta decoración plateresca, aunque hay que decir que no completa, ya que hay partes que no llegaron a realizarse o a decorar a la manera que llegaba de Italia.
Por tanto si estamos visitando la ciudad de Sevilla, es un buen momento para observar un  par de ejemplos de arquitectura plateresca, como decimos, bastante extraños en la arquitectura hispana y mucho más en la zona de Andalucía.


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