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3 de enero de 2016

Los orígenes del condado y luego reino de castilla

Castilla fue sin lugar a dudas el reino más importante que tuvo España durante su edad media, el que se impone a los demás por su fuerte poderío militar, económico y lingüístico, no tenemos más que pensar en la lengua en la que hablamos y escribimos, que aunque llamada español, es en realidad el castellano.


El nacimiento del condado de Castilla está unido a la situación histórica que se vive en España en el siglo VIII, cuando los musulmanes, después de la invasión en el año 711 y la ocupación de la mayoría del país se han replegado y asentado su capital en Córdoba, mientras en el norte comienza a consolidarse un reino formado por antiguos miembros de la nobleza visigoda, que ha sido capaz de derrotar a las tropas musulmanas en Covadonga y que ha establecido su capital en Cangas de Onis para trasladarse a Oviedo, cuando la situación lo permite y los ataques musulmanes se han reducido.
La ocupación musulmana tiene sus momentos de expansión y también de retracción, en muchos casos depende de las circunstancias políticas que se estén viviendo en el sur de España. Los momentos de inestabilidad o luchas por el poder significa que el ejército musulmán no va a dedicarse a expediciones de consolidación o castigo. Eso permite a los asturianos realizar movimientos expansivos que signifiquen ampliación de territorio en otras zonas.
Así que tras unos primeros momentos donde el rey Alfonso I realiza incursiones en la región de León para recoger a los cristianos que allí quedaban y trasladarlos al reino de Asturias, a finales del siglo VIII y principios del siglo IX comienza la expansión, como decimos en un momento donde existe cierta tranquilidad en la zona y algunos valientes campesinos se aventuran a ocupar tierras en un lugar desprotegido por las montañas que separan Asturias de la actual región de Castilla y León.
Estamos hablando de un territorio que se encuentra entre las actuales provincias del sur de Asturias, el oeste de Álava, el noreste de Palencia y el norte de Burgos, lugar como decimos al que poco a poco van llegando campesinos que tienen una gran diferencia respecto al modelo que se aplica en el reciente reino de Asturias. El feudalismo era la manera principal de funcionar en el reino Asturiano, un noble poseedor de grandes cantidades de tierra emplea jornaleros para trabajar en ellas. En el nuevo condado los campesinos que se trasladan allí son los dueños de la tierra, no trabajan para ningún señor sino que lo hacen para si mismos. Solamente existe la figura de un conde, enviado por Asturias que se encarga de resolver los conflictos que puedan surgir y de aplicar justicia, al tiempo que recauda impuestos para el reino asturiano y defiende el territorio de las expediciones musulmanas que tienen más una finalidad de saqueo que de verdadera conquista. Este título de conde se convertirá en hereditario, lo cual al final será un problema ya no para el reino de Asturias sino para el de León debido a las ambiciones de poder y la extensión de territorio realizadas por los condes castellanos, que les llevará a absorber territorios existentes en la zona, como por ejemplo Navarra o León.
La exposición que esta nueva realidad sufre a los diferentes ataques, sobre todo musulmanes, debido a la importancia estratégica por el control del valle del Ebro, importante nudo de comunicaciones en la época, harán que los castellanos empiecen a construir fortificaciones que les ayuden a defenderse de estos ataques o expediciones de castigo y que finalmente terminarán dando nombre al reino del que estamos hablando. No nos referimos a grandes construcciones sino simples torres situadas en lugares estratégicos con la finalidad de advertir de los ataques enemigos.

Castillo de Frias en la provincia de Burgos

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